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El metabolismo único de las aves

La capacidad para volar ha hecho posible que las aves ocupen una amplia diversidad de hábitats en todo el mundo, desarrollando en consecuencia numerosas adaptaciones evolutivas para poder encajar en cada medio. Esta capacidad hace, en mi opinión, la expresión más pura de libertad en el reino animal.

CARACTERÍSTICAS
Las aves son animales endotermos, es decir, pueden mantener una temperatura corporal relativamente estable independientemente de la temperatura ambiente. La temperatura corporal de las aves es de unos 40 °C (±1,5 °C), unos tres grados por encima de la de los mamíferos, por lo que se necesitan altas tasas metabólicas, tanto para mantener dicha temperatura como para poder volar. Sus sistemas respiratorio y circulatorio han evolucionado para proporcionar rápidamente la energía y el oxígeno que necesitan las células.

PROPIEDADES
Los pájaros tienen el nivel metabólico basal más alto de todos los vertebrados. Durante el día, las aves gastan grandes cantidades de energía ya que están moviéndose constantemente, alimentándose, haciendo la digestión o volando.
Muchas aves pequeñas pueden almacenar energía durante el día en forma de grasa y consumirla durante la noche. Otras, como los colibríes, pueden reducir sus tasas metabólicas para ahorrar energía y cuando baja la temperatura ambiente entran en un estado de aletargamiento. Para salir de este estado comienzan a tiritar, pero este método sólo funciona en las aves pequeñas porque la tasa de recalentamiento es inversamente proporcional al tamaño del ave.

Las aves tienen una alta tasa de crecimiento, y alcanzan el peso y tamaño del adulto mucho más rápidamente que los mamíferos de igual peso. Estas tasas de crecimiento tan aceleradas implican un incremento hasta tres o cuatro veces mayor de las necesidades energéticas durante el periodo de crecimiento.

Alimentación polluelos

La estación reproductora es un periodo de alto coste energético para las aves, por lo que las distintas especies acumulan grasa con antelación. El cortejo, las agresiones en defensa del territorio, el apareamiento, la construcción del nido, la formación y puesta de los huevos son procesos que exigen un enorme gasto de energía. Además, la incubación y la alimentación de los hambrientos polluelos deja poco tiempo a los padres para alimentarse, lo que puede acarrearles notables pérdidas energéticas. La muda también aumenta la tasa metabólica porque las aves necesitan recurrir a sus proteínas y sus reservas energéticas para el crecimiento de las plumas.

Termorregulación. Las aves regulan su temperatura corporal entre los 39-42 °C, aunque la temperatura de las aves pequeñas, como las paseriformes, es mayor, mientras que la de las grandes aves no voladoras, como el avestruz o el emú, se aproxima a la de los mamíferos de parecido tamaño. A diferencia de los mamíferos, carecen de un tipo de tejido adiposo, grasa parda y regulan su temperatura corporal por medio de una amplia variedad de recursos fisiológicos y conductuales.

Plumaje. Las aves utilizan su plumaje tanto para conservar como para perder calor. Las plumas de contorno proporcionan cierto aislamiento, pero el plumón subyacente es el que ofrece mayor aislamiento técnico. Cuando hace frío, las aves “esponjan” el plumaje para atrapar el aire entre las plumas a la par que contraen los músculos pectorales para producir calor. También pueden reducir la pérdida de calor escondiendo la cabeza debajo del ala y hasta un 40-50% sentándose. Para disipar el calor, las aves separan las alas del cuerpo y levantan las plumas escapulares para exponer la piel desnuda (apterio) del dorso del cuello.

Calor en aves

Masa corporal. Las aves son extremadamente sensibles a las corrientes y a la mala ventilación, y la pérdida de calor por convección conlleva el aumento de la tasa metabólica. Esto es especialmente grave en aves pequeñas, donde la alta relación entre superficie y masa corporal implica que el enfriamiento es más rápido. Asimismo, las aves que se arrancan las plumas o los polluelos son más vulnerables y necesitan complementos nutricionales para evitar un balance energético negativo. La grasa es muy mala conductora térmica, por lo que algunas aves acuáticas, como los pingüinos que habitan en climas fríos, presentan una gruesa capa de grasa subcutánea que los aisla del frío.

Evaporación. Las aves que sufren algún tipo de sobrecalentamiento jadean o hacen vibrar el saco gular. Con el jadeo se aumenta la pérdida de calor por evaporación en el tracto respiratorio superior y resulta muy eficaz. Así, el avestruz puede mantener una temperatura corporal de 39,3 °C mediante el jadeo, aun cuando la temperatura ambiente sea de 51 °C. La vibración del saco gular se produce cuando el ave mueve a gran velocidad los músculos y los huesos hioideos, produciendo evaporación desde la abertura de la boca hasta la garganta. Cuando un ave está consumiendo mucha energía, que suele ser cuando vuela o cuando corre, puede disipar calor a través de la extensa superficie de los sacos aéreos. Durante el vuelo queda expuesta la parte inferior del ala, que está cubierta con menos plumas, lo que ayuda a disipar el calor por convección.

Recirculación sanguínea. Las aves carecen de glándulas sudoríparas, pero pierden calor a través de la piel y por recirculación en los vasos sanguíneos. Algunas aves, como las palomas y las tórtolas, dilatan un extenso plexo vascular de la parte dorsal del cuello denominado plexus venosus intracu- taneus collaris. Gran parte de la sangre procedente del ventrículo izquierdo fluye hacia las extremidades inferiores en momentos de estrés para aumentar así la pérdida de calor.

Pato mandarín

En algunas especies con extremidades inferiores largas, éstas reciben hasta tres veces más sangre por latido cardíaco que los músculos pectorales y dos veces más que el cerebro. Algunas aves acuáticas y tienen redes arteriovenosas de flujo alternante en las regiones proximales de las patas. Concretamente en las zonas de pluma, estas redes tibiotarsales transfieren calor desde las arterias procedentes del cuerpo hacia las venas que traen sangre a menor temperatura desde las extremidades. Esto permite que la sangre fluya hacia las patas sin perder calor.

 

 

Fuente: infomascota.info
Autor: Juan Luis Sánchez de León Sierra – Veterinario especializado en animales exóticos

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